"La alimentación es un derecho que está siendo vulnerado"

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Andrea Graciano, presidenta de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición, analizó distintos datos en relación a la alimentación y la salud y sostuvo que el Estado tiene la obligación de garantizar el derecho a la alimentación de todos sus habitantes.
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ANDREA GRACIANO ( Pdta. de FAGRAN )

15/06/2019 15/06/2019

La caída drástica del consumo en Argentina, de carnes, lácteos e incluso pastas y la consecuente gravedad en la degradación en la calidad alimentaria nos llevó a consultar a la presidenta de FAGRAN, Andrea Graciano, sobre el impacto en la salud de la ciudadanía y, principalmente, en la infancia. La misma, manifestó que es muy preocupante en este contexto inflacionario, de pérdida de trabajo y en una economía de mercado en la cual la forma de adquirir los alimentos es comprándolos. La alimentación a partir de la reforma constitucional del año 94', fue incluida dentro de la Constitución, que es nuestra máxima norma, y el Estado tiene la obligación de garantizar el derecho a la alimentación. El alimento no debería ser una mercancía más y el Estado tiene la obligación de garantizar que el derecho a la alimentación pueda ser plenamente ejercido por todos sus habitantes”, afirmó.

Por su parte, señaló que existe una relación entre nuestra alimentación y la salud que deriva en diferentes formas de malnutrición. “La malnutrición puede ser por déficit o carencias, pero también puede haber malnutrición por excesos y lo más paradójico de toda esta situación es que muchas veces en un mismo individuo o en una misma familia coexisten el déficit y los excesos”, advirtió. Asimismo, consideró que la obesidad, como factor de riesgo, va de la mano de muchas formas de desnutrición que pueden ser ocultas y manifestarse por ejemplo en anemia o carencia de otros micronutrientes y que la situación es mas grave en las personas pobres. “La alimentación es un fenómeno complejo y multidimensional que está atravesado por múltiples causas, pero una de las cuestiones que favorecen la obesidad en los pobres es que hay todo un nicho de mercado de productos que están especialmente diseñados para los pobres. Son productos muy económicos, que tienen ciertas características: son muy ricos en calorías, son muy ricos en grasas, azúcares y sal. Que sean ricos en grasas, azúcares y sal hacen que sean muy sabrosos, entonces cumplen todos los requisitos, son alimentos baratos por los cuales las familias tienden a elegirlos por sus precios, pero además son alimentos que llenan, que quitan el hambre pero que pocas veces nutren”, aseguró.   

Por otro lado, comentó que se hizo un estudio desde la Fundación Interamericana del Corazón, con financiamiento de UNICEF, que tomó los datos de la encuesta mundial de salud escolar del 2012, y lo que encontró es que los adolescentes (13 a 15 años) que pertenecen a familias de niveles socioeconómicos bajos, tienen un 30% mas de probabilidades de tener obesidad que los adolescentes de niveles medios y altos. “Argentina encabeza, según algunos estudios el ranquin mundial de bebidas azucaradas, y según otros estudios está dentro de los primeros lugares (…) Antes había bastante acceso al agua potable y gratuita, porque había bebederos en las plazas o en las escuelas. Hoy por hoy, cuando uno circula eso no está disponible, de hecho, en muchas escuelas tampoco. Por eso promovemos entornos escolares saludables y acceso a agua potable, segura y gratuita, pero la realidad es que hoy eso no está. Hay otro análisis que se hizo desde la encuesta mundial de salud escolar que lo que analizaba era la cantidad de escuelas que tenían bebederos o dispenser de agua disponibles y los porcentajes eran muy bajos. Eran, si mal no recuerdo, cerca del 5%. En la mayoría de las escuelas, los chicos si quieren tomar agua, por ejemplo, la única canilla que está es en la que por ahí se lavan las manos en los baños, pero no hay un acceso preferencial porque no hay bebederos y no hay dispenser de agua”, lamentó.

Por otra parte, con respecto a los alimentos que son una suerte de ‘imitación’ explicó que son productos que se comercializan porque está permitida su venta por el código alimentario argentino, y lo grave es que poseen etiquetas muy engañosas. “Porque cuando uno va a la góndola a elegir un queso rallado uno ve en realidad un envase que dice ‘rallado’, que la marca por ejemplo es ‘La Quesería’, por decirte es un nombre de fantasía pero que hace referencia al producto; tiene una imagen que es un cuenco que contiene queso rallado y sin embargo ese producto no es queso rallado. Por eso nosotros desde FAGRAN, la Federación Argentina de Graduados de Nutrición, así como desde la Coalición Nacional para Prevenir la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes, pedimos que se adopte un etiquetado especial de advertencia que permita informar a la población de manera fácil, sencilla y comprensible el contenido excesivo de nutrientes críticos, porque necesitamos tener un etiquetado que sea fácil de entender. El etiquetado que hoy tenemos es poco comprensible, está en letras muy pequeñas, es confuso y, sobre todo en un país como el nuestro en que cada vez la venta de productos alimenticios industrializados va en aumento, es necesario que el etiquetado sea muy claro para que la gente pueda saber qué está comprando”, enfatizó.

Finalmente, Graciano recomendó hacer una alimentación variada, que incluya sobre todo vegetales y frutas porque son alimentos muy nutritivos y comprar por cercanía. “Hay cada vez mas lugares donde se pueden conseguir bolsones e incluso bolsones agroecológicos que se producen sin agroquímicos y se consiguen a muy buenos precios, se venden del productor al consumidor lo que hace disminuir el uso de los intermediarios, porque muchas veces son precisamente los intermediarios como los supermercados los que hacen que aumenten los precios”, concluyó.   

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