Mundo trolls: "no darle a la red el combustible del insulto"

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La periodista y docente, Mariana Moyano, en diálogo con Las 40! señaló la vulnerabilidad de los usuarios frente al funcionamiento que tienen las redes sociales como nuevo espacio de comunicación. Recomendó no "alimentar" a los trolls.
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Mariana Moyano | 20-07-2019

Mariana Moyano, autora de “Trolls S.A: La industria del odio en internet”, señaló que más de la mitad de la humanidad accede a la información a través de las redes y cree que toma todas las decisiones en ese ámbito, desconociendo las políticas de las propias redes y que nuestro comportamiento en internet va generando un algoritmo para que determinadas noticias nos lleguen. “Entonces, nos seleccionan lo que a nosotros nos llega y uno no está como cuando prende un canal de televisión, o abre un diario, que está un poquito más precavido respecto de qué línea editorial puede tener cada uno,” advirtió.

En relación a los trolls, la periodista indicó que existen en casi todos los ámbitos y que desde el mundo de la política hay una firme decisión de intervenir en el mundo de las redes desde hace tiempo, “para eso muchas veces se contratan ‘granjas de trolls’ para hacer determinados trabajos sucios. (…) Sembrás una persona y terminás cosechando muchas cuentas de esa misma persona, entonces por eso se pone la idea de granja, porque se cultiva y crece. El tema es que se contrata ese tipo de trabajo, en algunos casos de modo lícito y en otros casos un poquito más el trabajo sucio digamos, puede ser tanto para difusión como para hacer una cosa tipo troll mas clásico, que es como quebrar argumentativamente al adversario. (…) Hay un porcentaje enormemente mayor de seres humanos que no son pagos y que en la propia lógica de las redes se enganchan y se prenden en el insulto y el destrato, trabajan gratis claro. Un funcionario me dijo ‘yo no pago ahora, porque sé que tengo lo mismo voluntariamente.’

Moyano aseguró que habitualmente el guión del troll no es muy racional y expuso que en su libro hay una especie de categorización de cómo se comportan: “la necedad, la no argumentación, la furia, el insulto en general, en algún momento aparece hasta el insulto de nazi si puede, todo el tiempo la reducción, el reduccionismo. Me parece que lo primero es no alimentar a los trolls, no comunicarse con ellos, no darles visibilidad, eso cuando uno claramente identifica que claramente es un troll pagado o enviado o mandado con la intención de trollear. Y después en algo que es totalmente inocente, no engancharnos en el linchamiento, no participar, no participar del insulto, no darle a la red el combustible del insulto. Me parece que con eso uno no lo combate, pero conociendo como funciona es un modo de tener algún tipo de anticuerpo para no ser parte de una manera tan inocente digamos”, opinó.

La autora señala la percepción errónea que puede darse de "yo publico lo que quiero, escribo lo que quiero, pongo lo que quiero, a mí nadie me dice qué decir, no hay nadie que me indique que pensar’" y se preguntó si "¿estamos seguros de que escribimos lo que queremos? ¿no tenemos una cantidad enorme de condicionamientos? Como a quienes nos propone seguir la red, nos enganchamos en insultar, con qué tipos de cosas insultamos, cuáles son los chistes en las redes sociales, porqué funcionamos de esa manera, acaso no reenviamos información que no tenemos nosotros chequeada, eso es lo que hacemos todos los días, a cada rato, miles de millones de seres humanos. Entonces, aunque alguien lo quiera perfeccionar, y lo logre o aunque no lo logre, si nosotros no conocemos cómo funciona le hacemos el trabajo mucho mas fácil a quién sí quiere solamente funcionar desde el odio,” concluyó.

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