Leticia Lorenzo: Una jueza con lenguaje inclusivo y perspectiva de género

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La jueza de Garantías de la ciudad de Zapala (Neuquén), Leticia Lorenzo fue noticia por incluir en sus fallos el lenguaje inclusivo y dijo en Las 40! que su uso “irrita por el desconocimiento”. La importancia de la perspectiva de género en la justicia más allá de las palabras, la importancia de las política de Estado y las consecuencias de la "espectacularización" de los femicidios en los medios.
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Leticia Lorenzo | 21/09/2019

Leticia Lorenzo, jueza de Garantías de la ciudad neuquina Zapala, planteó que no encontró resistencia de ningún compañero o compañera por la forma en que comunica los fallos de manera inclusiva y agregó: “también, creo que eso se debe a que no estoy forzando la sentencia como para el esnobismo de poner una ‘e’, sino que hay determinados momentos en que lo que vos tenés la necesidad de referirte a un colectivo y yo hago la elección de referirme al colectivo más inclusivo posible que es el que me parece que abarca la ‘e’. Pero no es que tengo en cada párrafo una oración que empieza con ‘les’ "   y añadió: “yo creo que irrita desde el desconocimiento”.

Del mismo modo, la jueza concordó con el reclamo que se le hace a la justicia de que sea más llana en su lenguaje (sin tantos tecnicismos de por medio), como para que los fallos puedan ser comprendidos por cualquiera que los lea y, sobre todo, la presencia de perspectiva de género en aquéllos casos que tienen que ver con abusos o violencia que muchas veces revictimizan al ser comunicados.

“Creo que, si un juez o una jueza no se siente en comodidad usando la ‘e’ pero si tiene como muy incorporados los mandatos de fallar con perspectiva de género, fallar en términos de decidir y no de meter la pata (que aveces fallamos más en el segundo ámbito que en el primero ¿no?). Me parece que es mucho más respetable aquel el juez o jueza que tiene claros cuales son los contextos convencionales actuales, qué cosas tenemos que tener en cuenta, cómo valorar las pruebas, cómo desprendernos de estereotipos, de prejuicios que están muy instalados porque nosotros tenemos una justicia organizada patriarcalmente”, indicó.

“La ‘e’, yo entiendo que es importante porque te marca una cancha que hasta ahora no estaba siendo marcada, pero también me parece que las miradas a nivel de que está haciendo la justicia tienen que ser un poco más abarcativas, en el sentido de ver qué está decidiendo la justicia”.

Al ser consultada por la exigencia y búsqueda de justicia en los casos propiedad y la naturalización o permisividad en la mirada frente a casos de violencia de género o abuso, respondió:  “es así, totalmente, porque atrás de todo lo que implica violencia de género, pero que sobre todo en casos que involucran a la integridad sexual, nos falta mucho camino por recorrer, en términos de comprender que cuando una persona denuncia una situación de agresión sexual (cualquiera sea) no es que te está bajando el precio, en eso creo que todavía todos y todas tenemos mucho camino por andar. Siempre hago como este ejercicio de postular cuando una persona denuncia que le robaron su auto no mandamos a esa persona a ver a una psicóloga para ver si es veraz. Ahora, si una persona viene y nos dice que sufrió una situación de abuso sexual, lo más probable es que entre las primeras medidas se tenga que entrevistar con una psicóloga para ver si no fabula. ¿Y qué es lo que diferencia un bien jurídico del otro? La tradición y las buenas costumbres”.

También, señaló que la sospecha de siempre de que la víctima pueda estar mintiendo genera en los letrados desconfianza permanente y “empezamos a crear unas teorías extrañísimas donde forzamos incluso las valoraciones, porque nosotros los abogados tenemos como una pretensión de cientificidad importante y a pesar de eso, forzamos tanto las reglas con las que tenemos que valorar la prueba que terminamos diciendo cosas absurdas muchas veces sobre la base del prejuicio. Entonces, asumir que estamos formados en determinados caminos llenos de sesgos y prejuicios es el primer paso para empezar a construir una justicia distinta, y asumir también que, en cualquier delito, pero sobre todo en éstos, que son dónde más cuestionamientos ponemos, los delitos que involucran violencia contra la mujer, contra la integridad física o sexual de la mujer. Asumir que cuando una persona decide hacer una denuncia va a empezar a transitar un camino que muchas veces implica otras violencias, si sigue adelante y probablemente es porque precisa una respuesta estatal que no puede ser ‘no te creo’ o ‘vení mañana’”, advirtió.

Con relación al incremento de los hechos de violencia machista y cómo deberían abordarse, sostuvo: “yo creo que nos debemos una reflexión grande ahí en términos de cómo se está haciendo la comunicación a nivel medios y sociedad. Me da esta sensación, no tengo evidencia empírica, pero hay mucho escrito sobre la espectacularización de las violencias y cómo esto contribuye a normalizar determinadas situaciones que son espantosas como situaciones que pueden suceder. Me sorprende como a medida que va transcurriendo el tiempo, en lugar de disminuir las situaciones de violencia, no solamente tenemos más en términos cuantitativos, sino que se intensifican mucho más los tipos de violencia. Este fin de semana que pasó, tuvimos casos espantosos en distintos lugares del país, lamentablemente Neuquén entre ellos, y me hace mucho ruido, yo entiendo y creo que es uno de los temas que es necesario debatir, la relación entre la administración de justicia y los medios de comunicación. Porque somos dos espacios que trabajamos con la verdad, pero desde distintos métodos, con distintas responsabilidades y a través de distintos mecanismos y tiempos. Lo que ha pasado esta semana acá con el caso de la chica que lamentablemente encontraron muerta, a nivel de cómo están buscando la primicia y si pudieran tener la foto de la autopsia yo creo que la publicarían, sin ponernos a reflexionar en esa familia doliente, en esos amigos y amigas, en la situación de una ciudad muy pequeña, en cómo se impacta, cómo se influye, en cómo atraviesa la situación judicial y cómo perjudica muchas veces, creo que es algo que nos tiene que llamar a la reflexión. Porque de la misma manera de que yo me hago mucho cargo de que realmente las administraciones de justicia le tenemos una deuda enorme a la sociedad, también aveces me frustra ver cómo desde estas acciones como de ‘primicia ya’ se entorpecen las posibilidades de resultados no solamente rápidos sino también de resultados en términos de respuesta a largo plazo. Si vos empezás a publicitar dónde está trabajando la fiscalía y qué medidas de investigación está haciendo, estás poniendo en alerta a las personas investigadas”.

La jueza Lorenzo subrayó que los casos que involucran femicidios, violencias, violencias sexuales se nombran desde la víctima, mientras que en las estafas y robos siempre se habla desde los acusados.  “En estos casos partimos del nombre de la víctima y además todo lo que se genera ahora con las redes, que de repente todos somos opinólogos y opinólogas profesionales y empezamos a decirle a la familia que tendrían que haber hecho y es como que estamos insensibilizados e insensibilizadas frente al dolor más monstruoso que puede padecer una persona que es la pérdida de un ser querido de forma violenta, eso a mí realmente me da mucha pena”. En cuanto al presupuesto destinado por mujer para erradicar la violencia de género, la falta de decisión política y la obligación que requiere su abordaje opinó: “yo creo que además de las decisiones políticas, institucionales en términos macro, hacen falta decisiones políticas individuales y rendiciones de cuenta. Porque ayer temprano, lo estaba hablando con mis compañeros en mi oficina el tema de la Ley Micaela que me parece súper importante pero no es una varita mágica. Yo cuando juré para ser jueza, ya tenía que tener el bagaje de conocimientos de los instrumentos internacionales y la perspectiva de género. Probablemente, una capacitación me sirva, porque siempre sirve, pero a quién está programado o programada en que esto es ideología y que no corresponde y que te va a decir barbaridades y medias, a esas personas hay que hacerles rendir cuentas de lo que están haciendo; porque una capacitación no es lo que les va a mejorar la calidad de las decisiones o de las investigaciones o de las posiciones judiciales. Y ahí es yo creo que es donde más falta hace de un Estado presente a nivel institucional. En que quienes somos agentes estatales tengamos la obligación de rendir cuentas por lo que decimos, por lo que hacemos y por cómo lo hacemos. Porque si no es como que nos estamos todo el tiempo generando mantos de piedad y de cobertura que lo único que hacen es que estos 11 pesos por mujer en lugar de ir a por lo menos (no se) a garantizarle un plato de comida a la noche se van al sueldo de una persona que cree que las víctimas mienten, eso me parece que es lo más preocupante y de lo que quisiera que nos ocupemos y pongamos en debate a nivel social. Quiénes somos las personas que estamos cumpliendo roles públicos y cómo lo estamos haciendo, y a nivel judicial sobre todo porque somos los que menos cuentas rendimos”.  

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