La República Popular China cumple 70 años: la potencia comunista que desvela a Estados Unidos

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El próximo 1º de octubre, la República Popular China va a conmemorar un nuevo aniversario de su fundación y también se cumplen 70 años del emblemático discurso del presidente Mao Tse-tung en la Plaza de Tiananmén en 1949. El analista internacional, Rubén Guzzetti, analizó a grandes rasgos la evolución del gigante asiático y las tensiones actuales a raíz de la disputa del liderazgo en tecnología enmascaradas con una “guerra arancelaria”.
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Rubén Guzzetti | 28/09/2019

Analista internacional; miembro del Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos, integra también el CEFMA (Centro de Estudios y Formación Marxista) y también la Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista.

Rubén Guzzetti, miembro del Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos e integrante del CEFMA (Centro de Estudios y Formación Marxista), indicó que en una primera instancia en China “se impuso el criterio de no abrirse al mundo para para protegerse de todas las agresiones que había tenido de occidente, sobre todo en el siglo XIX con las dos Guerras del Opio y con todas las atrocidades que hicieron los países occidentales, las potencias occidentales en esa época en el territorio chino y sobre el pueblo chino, entonces eso era un estigma muy fuerte. En 1978 se decide abrirse al mundo, fundamentalmente para conectarse con él, y poder sobre todo penetrar y utilizar toda la tecnología de occidente de la cual carecía la República Popular China, que no les permitía desarrollar las fuerzas productivas en el país”, relató.

Guzzetti explicó que China se convirtió en una superpotencia apoyada en sus propias excepcionalidades, su cultura, su civilización y el cuantioso número demográfico. “Esos fueron factores muy importantes y sobre todo la Revolución encabezada por el Partido Comunista lo que puso en vigencia desde un primer momento una gran confianza en la potencialidad del pueblo. Poco a poco fue (digamos) democratizando el poder, descentralizando el poder, cosa que sigue hasta el día de hoy, donde los municipios tienen una gran cuota de poder de decisión en cuanto a la economía, por supuesto siempre controlado desde el poder central”, explicó.

El analista agregó que en el Décimo Primer Congreso de 1978 (en la tercera sesión plenaria) deciden encarar esta política de reforma y apertura. A partir de ese momento, ingresan  capitales extranjeros y se instalan multinacionales en determinadas ramas de la industria y comienza un desarrollo con acuerdos. “La gran tentación de las multinacionales en ese momento eran los bajos salarios en China, cosa que hoy ya no existe, pero era la gran ventaja que ellos usufructuaban en ese momento y, por supuesto, la potencialidad del mercado chino; esas fueron las dos grandes zanahorias a través de las cuales ingresan los capitales. Por supuesto la República Popular con sus dirigentes, con su Estado, con su gobierno aprovecha toda esa potencialidad de las multinacionales en cuanto al ingreso de tecnología de la cual carecía el desarrollo científico- técnico chino. Y a través de convenios, no como hoy dice Trump ‘que ha robado la propiedad intelectual’, sino a través de convenios beneficiosos también para las multinacionales, porque durante más de veinte años podemos decir que han usufructuado con los bajos salarios y esa potencialidad del mercado chino”, aclaró.

En el mismo sentido, Guzzetti prosiguió: “fueron acuerdos bilaterales, no fueron robo de tecnología; porque una de las cláusulas que ponía el estado chino era que ingresaran los capitales e ingresaran las industrias, pero los dividendos se repartían y además la cláusula establecía que las multinacionales primero, las transnacionales después, tenían que dejar la tecnología en el país y todo ese desarrollo que se producía era con participación y formación de técnicos e ingenieros chinos. Eso le dio un capital de acumulación de conocimientos que se expresa hoy en lo que tenemos. (…) y por otro lado hoy, esa es la batalla de fondo, se enmascara la situación a través de una guerra arancelaria, pero en realidad lo que está en disputa es el liderazgo de la tecnología, de la cual China a partir del año 2012 ya tiene una independencia bastante avanzada”.

Tras ser consultado en relación a quién liderará en esta tensión o guerra tecnológica observó que depende de los parámetros que se tomen. “Si tomamos por capacidad de consumo, capacidad de compra digamos, hoy la República Popular lidera el ranking internacional. Ahora, en PBI nominal todavía Estados Unidos va por delante y China todavía representa un 60% del PBI nominal de Estados Unidos. Lo que sorprende y preocupa (...) no es solamente los números de China que de por sí son muy impactantes sino la velocidad de la transformación. China ha multiplicado, por ejemplo, te doy un dato, el Producto Bruto lo ha multiplicado por cuarenta en cuarenta años, es decir son cifras monumentales. Son multiplicaciones y son cifras enormes, pero lo que más preocupa es la velocidad, que hoy los lleva no a tener el liderazgo del desarrollo científico técnico, pero sí tener el liderazgo en la innovación productiva. Es decir, cómo estos adelantos científicos los podemos llevar a la práctica y los podemos traducir en productos concretos a través de la industrialización. Son datos muy duros, muy fuertes, que en realidad tiene preocupados y se manifiesta en la política esta del gobierno norteamericano actual donde pasó de una política que tenía Obama de contención a una política directamente de agresión”, planteó.

Con respecto a las relaciones bilaterales con Argentina, el politólogo dijo que aún existen y nacieron en 1972 pero toman fuerza a partir de 2004 cuando el presidente Néstor Kirchner firma el acuerdo estratégico con China. El mismo, se refuerza en el año 2014 con el intercambio de visitas de Cristina Fernández y de Xi Jinping y se firma el acuerdo de Socio Estratégico Integral. “Donde, esa palabra integral, significa que también hay acuerdos en el ámbito científico tecnológico y militar. Se hacen una cantidad de acuerdos y de obras, se inician, algunas de ellas entran en un estado de congelamiento en el período del actual gobierno por razones geopolíticas, pero hay una gran esperanza de reactivar una cantidad de obras importantes. No obstante, se han continuado haciendo obras, el año pasado se inauguró en la provincia de Jujuy la principal obra de producción de energía fotovoltaica en Cauchari y este año se va a inaugurar una de menor dimensión en la provincia de Salta. La obra inaugurada en Jujuy es la más importante en el tema de producción de energía fotovoltaica en toda América Latina”, especificó.

“A pesar de las diferencias o las presiones que ha tenido el gobierno argentino para moderar todos esos vínculos con la República Popular China no dejó e avanzar en ningún momento y hay grandes expectativas con el nuevo gobierno de profundizar todas esas inversiones, inclusive el Swap [intercambio de divisas, yuanes por pesos para importaciones sin afectar reservas de dólares del BCRA], bueno hay toda una cantidad de obras y financiamiento que hay de parte de China; las centrales nucleares, que ahora van a hacer una, las represas hidroeléctricas en Santa Cruz que ya están inclusive en ejecución, o sea, bueno hay una cantidad de obras en ejecución y proyectadas que se espera que con el nuevo gobierno se repotencien”, finalizó. 

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