"Nunca el mundo cambió para bien por la gente previsible"

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Mientras trabaja en la obra "El cruce sobre el Niágara", uno de los mejores actores de la Argentina tiene un mano a mano con Omar Lopardo para Las 40!. Raúl Rizzo no tiene pelos en la lengua a la hora de manifestar su opinión política y en la siguiente nota reflexiona sobre el conflicto docente y adelanta de que se trata la obra que presenta en el teatro "El Tinglado".
Raúl Rizzo

-¿Te seguís preguntando qué es el éxito? ¿qué respuesta te das?
-Depende, depende del éxito de qué cosa. Una cosa el el éxito del cine, que es un éxito del director básicamente, y de algunos actores, pero en general es más del director, del guión de la película y después de los actores sin dudas. Hay excepciones por supuesto, hay actores que logran una adhesión muy grande. Ahora, ¿qué te pasa con el éxito? porque el éxito que te reditúa de alguna manera económicamente (que es uno de los aspectos) es el teatro, no hay otro rubro que te devuelva dinero, que tanto nos cuesta vivir de esta profesión, como lo es el teatro. El éxito de la televisión es un éxito que depende de la profundidad o de la potencia que tuvo lo que hiciste dura en el tiempo, o es un éxito como yo digo tipo gaseosa, que al rato que la dejas destapada pierde la efervescencia y es intomable. Más o menos esa es mi opinión del éxito.

-En tu larga carrera profesional has interpretado diferentes tipos de papeles, yo te he visto, ¿cuál es ese personaje que te gustaría interpretar y todavía no lo has hecho?
-Es difícil a esta altura de mi vida la respuesta de eso, porque cada personaje que a mi me apasionó hacer, tiene un tramo de conducta que me gusta interpretar, no todas las conductas. Y creo que no existe un personaje que encierre todas las conductas, tal vez lo mío es demasiado utópico. Antes tenía algún personaje como Ricardo III, pero era antes años atrás. Hoy día no es exclusivamente un personaje, si es la hondura, la intensidad y la fuerza que yo puedo encontrar en cada personaje. Esto es lo que me está pasando ahora.


-Sos un actor que se involucra con lo que ocurre en la sociedad, ¿qué opinás del conflicto docente?
-Bueno, el conflicto docente es de larga data pero en estos días el gobierno está violando una ley nacional que son las paritarias nacionales, esa es la discusión, no dejar librado a cada provincia la decisión o la disputa por el salario que tiene que percibir el docente. Todos sabemos que hubo una inflación del 41 o 43 % en el año 2016 y esto atrasó los sueldos de todos los trabajadores y en el caso de los docentes en un 11 o 12 por ciento, eso hay que compensarlo. Más la inflación que se prevé para este año, según el gobierno del 17 o 18 por ciento, según el resto (incluido gente que apoya al gobierno) puede llegar al 25 o incluso hasta el 30 por ciento. Por lo tanto la cosa está muy clara, se quiere disciplinar a los trabajadores, en este caso al gremio docente que es muy fuerte, muy numeroso, con mucha historia de lucha y desde ahí plantear que tipo de paritaria habrá. Ya no son paritarias libres y democráticas sino lo que el gobierno determine. Como dice vulgarmente la gente, este es un gobierno "para ricos", protege mucho a la gente poderosa, llámese exportadora de cereales, llámese mineras, se autoprotege como ya lo hemos visto. Fue descubierto con el tema del correo, con la reducción de las jubilaciones, y como fue descubierto masivamente retrocedió. Las cuarenta se desprenden solas a quién quisiera cantarselas (risas) y se las estoy cantando asiduamente.


-Contanos sobre la obra "El cruce sobre el Niágara"...
-La obra es del autor peruano Alonso Alegría que en los años 60 tuvo una primera versión aquí en Buenos Aires que llevaron adelante Víctor Laplace y Norberto Díaz y la dirigió Eduardo Lamoglia que vuelve a dirigir en esta oportunidad y la hacemos junto a Álvaro Ruiz. Básicamente lo que expresa la obra es la historia de un personaje que existió en el siglo XIX, un equilibrista que cruzaba el Niágara y cuando llegaba al punto medio -lo que llaman el punto sin retorno- ahí llevaba adelante pruebas que lo hacían todavía más riesgoso como vendarse los ojos o freír un omelette, por ejemplo, con doce huevos como él anunciaba. Justamente este episodio, es el que llevó a cabo esa tarde y cuando comienza la obra el está solo en su casa y de pronto hay una aparición. Se le aparece un joven y este joven viene a recriminarle que es un estafador porqué anuncia doce huevos y en realidad rompe ocho, y que le tiemblan la piernas, y esto da lugar a una disputa entre estos dos personajes que a partir de esa agria disputa que tienen en el comienzo de la obra, empiezan a encontrarse como seres humanos, se encuentran sus soledades y se encuentran sus profundos sueños, sus grandes sueños, su utopías. Si una virtud tiene la obra es que maneja el lenguaje maravillosamente, creo que hicimos una muy buena adaptación, estoy convencido de eso. Con Eduardo y con Álvaro trabajamos mucho sobre ese texto, trajimos ese texto que es tan bueno pero a nuestros días. Es muy romántica, también muy optimista y plantea esto de pelear por un sueño, aunque sea pequeño, intentarlo. El mundo lo han cambiado esos audaces, locos, que intentaron cambios con grandes riesgos. Nunca el mundo cambió para bien por la gente previsible, cambió por esos arriesgados, y creo que de esto también se trata la obra.