Estereotipos y paridad de género.

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Jorge Álvarez Nuñez, Presidente del Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP), en diálogo con Las 40! por Radio Kermés, habló del estudio realizado sobre los usos y costumbres de las relaciones entre varones y mujeres puertas adentro.
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Jorge Álvarez Nuñez

Pdte. Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP)

      El presidente del IADEPP, Jorge Álvarez señaló que el estudio ‘Radiografía de la convivencia entre varones y mujeres’, que hicieran junto a la consultora Giacobbe & Asociados, consistió en un relevamiento a nivel nacional de 1.000 casos y profundizó en los usos y costumbres de las relaciones entre varones y mujeres en los hogares argentinos. Los resultados obtenidos evidenciaron distintas manifestaciones de micromachismo,  que es el generador de cierta legitimidad de esas desigualdades socialmente establecidas.

      Álvarez Nuñez sostuvo que dicho relevamiento apuntó a detectar las herramientas que permitan la elaboración de políticas públicas en materia de paridad de género. Con el objetivo de conocer cómo es la convivencia masiva entre varones y mujeres la búsqueda de la relación se enfocó estrictamente en hogares heterosexuales.  Tomaron algunos índices de medidas de comportamiento entre varones y mujeres por franjas etarias  para evaluar si las tareas cotidianas recaen en alguna persona obedeciendo a estereotipos o acuerdos. 

      “Medimos cómo se toma la decisión de la administración del dinero, decidimos evaluar quién prepara la cena entendiendo que el final del día en general encuentra a la familia reunida y supuestamente ambos han trabajado… Lo mismo, medimos quién lava los platos posteriormente, vimos algunas cosas del hogar, cómo está habitualmente la tapa del inodoro”, explicó. Además, agregó que evaluaron otros aspectos que son muy importantes para entender los estereotipos de género: 1) quién lleva el auto al taller, 2) quién se hace cargo del cuidado y de la salud de los niños.

      En ese sentido, indicó que ese fue más o menos el motor de esta investigación que “tiene por un lado patrones comunes que no nos sorprenden y podemos indagar por qué y después, por otro lado, sí tiene hacia el interior cosas que nos permiten descubrir universos nuevos, qué es que pasa con las nuevas generaciones”. Al mismo tiempo, precisó que en parte el objetivo de la investigación es tratar de generar elementos de debate, de polémica en la vida cotidiana para sacar la lucha por la paridad del ámbito académico y especializado.

      “Discutir si la tapa del inodoro, si la tabla está alta o está baja nos lleva a un mundo muy íntimo, pero donde se ponen en evidencia los deseos de uno y las demandas de uno frente al otro… empezar a hablar para dejar de naturalizar. Esto como la cocina, como quién lleva el auto al taller o quién lleva los chicos al médico debe ser conversado. Bajo ningún punto de vista pueden estar asignando roles por el solo hecho de ser de un género o sexo determinado. Ni a la mujer le corresponde hacer todas las tareas hogareñas por ser mujer, ni al varón le corresponde llevar el auto al taller por ser varón, debe ser fruto de un diálogo. Forma parte del contrato de estar vinculados”, finalizó.