Medios Alternativos: la piedra en el zapato neoliberal

Derechos Humanos Por
En Brasil, como en Argentina, los gobiernos han avanzado contra la pluralidad de voces. En esa avanzada el blanco predilecto son los medios alternativos cuya agenda se construye por fuera del discurso hegemónico.
comunitarios

Los gobiernos que toman medidas contrarias a los intereses de la mayoría de la población necesitan aliados fundamentales. Entre esos sectores de poder es imprescindible contar con una prensa adicta, que otorgue un blindaje -literalmente- a prueba de balas, las balas que los propios gobiernos propician en este momento en Argentina y Brasil con políticas de mano dura y represión. La ecuación cierra "exitosamente" con el asfixie y desaparición de las voces críticas.

Es así que sin demoras y a sabiendas de quedar en evidencia al cumplir con parte de lo que se llamó "la campaña del miedo" -a pocos días de asumir- Mauricio Macri despedazó con decretos una de las leyes más democráticas de la historia argenta: La ley de Servicios de la Comunicación Audiovisual.  Esgrimiendo excusas que con el tiempo se comprobaron falaces (nuevas ley de comunicación, actualización en las normativas, etc.) Macri cumplía rápidamente con su socio todopoderoso sin el que jamás hubiera llegado a la presidencia, el grupo Clarín.

Desde hace tres años la política mediática del macrismo consiste en arrinconar medios alternativos y voces críticas, en frenar la entrega de licencias que puedan contribuir a la pluralidad de voces, planchar el FOMECA que asistía a medios comunitarios audiovisuales y ceder la mayor cantidad de poder a su favorito, que ya es uno de los gigantes de la región al aprobarse la fusión Cablevisión-Telecom e ingresar al negocio de la telefonía celular. 

El propio gobierno autorizó la instalación de antenas en organismos estatales y  propició en el país la sesión de espacios públicos para que el gigante instale sus antenas sin realizar mayores inversiones. Sin mayores escándalos personal del ENACOM recorre los municipios con modelos de ordenanzas para tal fin. Es decir, el aparato estatal trabajando para la consolidación de monopolios y un flujo de información monocorde.

En Brasil Michel Temer le adelantó trabajo al recién llegado Bolsonaro:  canceló la licencia de cerca de 130 radios comunitarias en diversas regiones del país el último día de su gobierno. 

En plena campaña Bolsonaro ya había dejado clara su postura con los medios críticos, emulando al presidente norteamericano Donald Trump.   "En lo que dependa de mí, la prensa que se comporte de manera indigna no tendrá recursos del gobierno federal", había anticipado. El criterio de lo digno o indingo, por supuesto, está en sus manos.

Hace algunos días la Asociación Latinoamericana de Comunicación y Educación Popular (ALER) emitió un comunicado en el que expresa su repudio a la decisión del gobierno de Brasil: 

"La Asociación Latinoamericana de Comunicación y Educación Popular (ALER) condena enfáticamente el cierre de varias radios comunitarias en diferentes regiones de Brasil, pues constituye un grave atentado contra el derecho de los pueblos y comunidades a la libre expresión, información y comunicación.

El cierre de -al menos- 130 emisoras que representan la voz de diversas comunidades brasileñas fue realizado por el ex presidente Michel Temer en el último día de su gobierno, a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovaciones y Comunicaciones, en forma autoritaria, sin ningún debate con la sociedad y sin siquiera informar previamente a los agraviados.

ALER -y sus medios, coordinadoras y redes en 17 países de América Latina- se solidariza con la Asociación Brasilera de Radios Comunitarias (ABRACO) y demás organizaciones de medios comunitarios de Brasil que denuncian la persecución estatal contra los medios comunitarios frente al trato privilegiado hacia los medios comerciales, corporativos y hegemónicos afines al gobierno de turno.

En sinfonía con los estándares de libertad de expresión y comunicación de instancias internacionales como la UNESCO y la CIDH, ALER demanda la creación de marcos normativos y políticas públicas que reconozcan y fomenten el desarrollo de los medios comunitarios, a través del acceso equitativo al espectro radioeléctrico y medidas de desconcentración de los oligopolios mediáticos". 

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